Sábado 22 de Julio a eso de las 6 y pico de la tarde.
Escenario “Vodafone Fib Club”, el tercero en aforo del Festival Internacional de Benicasim.
Ainara Legardon y su grupete se preparan para su concierto, mientras algo más de un centenar de madrugadores fibers, entre los que estábamos Álvaro y un servidor, esperamos sentados al pie del escenario guardando fuerzas para los platos fuertes posteriores.
En esas pruebas de sonido previas, llama mi atención un sonido extraño, una mezcla entre maullido de gato y nave extraterrestre… ¿de donde vine ese sonido?, ¿quién o qué lo produce?
Clavo mi mirada en el escenario buscando a alguien con un teclado, o a algún dj, pero me encuentro con un músico que sin tocar nada, mueve las manos en el aire cual director de orquesta, en el entorno de una caja con dos antenas, y lo hace totalmente coordinado con esos maullidos… ¿está produciendo él la música?, ¿nos está tomando el pelo como cuando nos inventamos una guitarra imaginaria mientras suena una canción?
Pues va a ser que la primera… Y es que Javier Diez-Ena (así se llama el músico en cuestión), estaba tocando el Theremin, uno de los instrumentos pioneros en música electrónica.
El instrumento en cuestión se toca con el movimiento de las manos, llevando en la izquierda el tono, y la derecha el volumen, convirtiéndolo en el único instrumento que se toca sin tocarlo, paradoja que me fascinó entonces, y me sigue fascinando hoy.
Luego comprobé ya en el concierto, que esos maullidos, son totalmente controlables, dando lugar a cualquier melodía o nota para acoplarse a la música de un concierto. Claro que esto ya depende de la pericia del músico, cosa que no era problema para Javier.
Horas más tarde, tuve la suerte de encontrarme al músico por el festival, y ya le pregunté más acerca de este instrumento que acababa de descubrir.
Es muy probable que acabe con alguno, ya que los hay desde precios muy razonables.
Para los que tengáis curiosidad, pongo una de las fotos que saqué en el concierto.
